La Muerte y el Fracasado

Cierta vez, tras tantos fracasos y desdichas de un Hombre en los negocios, con frecuencia se decía lo siguiente:

"Que desdicha. Esta vida no me ha correspondido bien. Oh, espíritu de la Muerte, ¡llévame de una vez!"

Así, el Hombre repitió tantas veces aquella frase durante sus desdichas, hasta que un día sin aviso alguno, la Muerte tocó la puerta:

"Hombre. He venido a cumplir tu deseo. Te llevaré conmigo para acabar con tu miseria."

El Hombre al ver a la Muerte, gritó desesperadamente, luego dijo:

"¡No te me acerques espectro malévolo!, ¡prefiero vivir en mi desgracia que tenerte cerca de mi!"

Moraleja
Mas vale vivir con amargura,
que descansar en una sepultura.

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Los dos Cangrejos

Cierta vez, un señor Cangrejo tenia un hijo que andaba solo de costado ya que tenia sus piernas torcidas. Este Padre, siempre hacia lo posible porque su hijo corrija su defecto. Un día le dijo:

"Hijo mio, no roces tu cuerpo contra las piedras mojadas. ¿No crees que seria mejor que eches tu cuerpo hacia delante?"

El Cangrejito le dijo:

"Pero Padre, yo no hago nada mas lo que tu haces. Si usted anda de la misma manera, ¿como quiere que yo me corrija?"

Y tras mirar a su Padre nuevamente, el Cangrejito agregó:

"¿Sabes Padre?, creo que usted debe corregir su caminar primero, para que luego yo, pueda seguir vuestro ejemplo."

Moraleja
Mas enseñan las buenas acciones,
que amorosos sermones.

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Guerra entre Gatos y Ratones

Cierta vez, los Ratones gritaron para iniciar una feroz batalla contra los Gatos:

"¡Vamos!, ¡corran por aquí!"

Mucho después del enfrentamiento, ninguno de ellos reconocía la razón de su derrota.

Uno de ellos que era un Ratón General dijo a sus colegas:

"Amigos míos, creo que no somos débiles. Demostremos al enemigo que somos muy valientes, y que juntos, ¡podremos vencerlos!"

Muy motivados y decididos los Ratones, nombraron nuevos Generales y emprendieron rápidamente otro enfrentamiento contra los Gatos.

Tras el segundo asalto, los Gatos lograron dominaron el pobre ataque de los Ratones y así, se los comieron rápidamente demostrando que, por jugar con vanidades, sus vidas fueron el precio a pagar.

Moraleja
Quien mucho se quiere hinchar,
por fuerza ha de reventar.
 
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La Lechera

Una vez, una Lechera caminaba alegremente de camino al mercado, y a la vez, llevaba un Cántaro con Leche. En su camino muy feliz, iba imaginando las cosas hermosas que añoraba en su futuro, y se decía:

"Llevo muy buena leche y de gran calidad. Estoy muy segura que me pagarán muy bien por ella. Con eso, compraré una canasta de huevos para incubarlos y tener muchos pollitos. Luego, venderé los pollitos para comprarme un bonito Cerdito que lo engordaré cuidadosamente, y cuando este grande, lo venderé por mucho dinero. Luego compraré una Vaca con un Ternerito que jugará por el campo todos los días."

La Lechera seguía en su fantasía con muchos pensamientos bonitos sobre su futuro, hasta que por desgracia, se tropezó y su Cántaro fue a caer al piso rompiéndose y derramando toda la Leche.

La Lechera, muy triste solo podía ver cómo la tierra absorbía la Leche y se desvanecían sus ilusiones.


Moraleja
No anheles impaciente el bien futuro,
mira que ni el presente está seguro.
 
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