La Serpiente, la Comadreja y los Ratones

Desde hace mucho tiempo, la Serpiente y la Comadreja son irrefutables enemigas, y ambas tienen una sola cosa en común, su comida predilecta son los Ratones.

Un día, en el interior de una vieja casona donde habían muchos Ratones, se encontraron estas enemigas que llegaron ahí por el mismo propósito. Muy molestas ambas, se preparaban para luchar entre ellas para ver quien se quedaba con todos los Ratones.

Un Ratón que vio a las rivales, dijo a sus hermanos:

"¡Hermanos míos! ¡nuestros enemigos se van a destruir entre ellos! ¡Salgamos y sigamos tranquilamente con nuestras cosas!"

Los Ratones al ver a las enemigas en lo suyo, decidieron salir y continuar con sus quehaceres, sin embargo, la Serpiente y la Comadreja al verlos salir se dijeron:

"Estamos peleando tontamente y ellos felices. No desperdiciemos esta oportunidad y dejemos de pelear."

Dicho y hecho, las enemigas olvidaron su rivalidad y emprendieron en búsqueda de su festín.

Al poco rato, los ratones que dejaron sus huecos, pasaron a los estómagos de sus depredadores.

Moraleja
A la ocasión venida,
aprovéchala enseguida.

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El Depositario infiel

Una vez, un Comerciante que se disponía a viajar, entregó a su Vecino una caja con barritas de oro y plata para que la guarde mientras estaba fuera. Cuando finalizo su viaje, el Comerciante visito a su Vecino pidiendo de regreso su tesoro. El Vecino le respondió:

"Estimado amigo, me temo no poder complacerte, ya que los ratones se comieron el joyero y todo su contenido."

El Comerciante fingiendo darle la razón a sus excusas, disimuladamente escondió al hijo de este y lo invito a cenar.

"Oh amigo." - Dijo el Vecino - "No puedo aceptar tu invitación ya que he perdido a mi Hijo y hasta ahora no lo encuentro."

"Estimado amigo." - Respondió el Comerciante - "Estoy seguro que lo hallarás. Yo vi cómo un Búho se llevo a tu Niño."

"Eso es imposible." - Dijo el Vecino.

"Si los Ratones comen Oro y Plata, ¿por qué no un Búho se puede llevar a tu Niño?" - Respondió el Comerciante.

El Vecino entendió la indirecta y sin mucha demora devolvió el tesoro, y recuperó a su Hijo.

Moraleja
La mentira que engaña,
vuelve a ti y te daña.


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La familia Topo y el Lirón

Hace mucho, vivía una familia de Topos cerca de la casa de un Lirón. Un dia, un Topito llamo a la puerta de su vecino y le dijo:

"Buenos días Señor Lirón. Dice mi Mamá si fuera tan amable de prestarnos un kilo de harina para preparar una Torta."

El Lirón, de mala gana dio lo que le pidió recordándole al Topito, que le debían un favor. Al rato, volvieron a llamar a su puerta, y era otra ves el Topito pidiendo por favor, medio kilo de Azúcar. El Lirón muy molesto e indignado, a propósito y de mala gana, entrego al Topito medio kilo de Sal.

Horas más tarde, tocaron nuevamente la puerta del Señor Lirón. Este abrió y vio que era la Mamá Topo y su familia que le dijeron:

"¡Feliz cumpleaños Vecino!, por favor acepte esta torta que le preparamos."

El Lirón, muy conmovido y arrepentido por su mala acción, dio las gracias y comió conscientemente sin rechistar la Torta, a pesar de que estaba salada.

Moraleja
Quien imita al que engaña,
se venga y no agravia.


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El Águila, la Gata y la Jabalina

Hace mucho tiempo, en un viejo Roble, vivían una Águila con sus crías, una Gata montes con sus bebés, y a una Jabalina con sus crías. Todos vivían en paz y armonía, hasta que un día, la sinvergüenza Gata se acercó al Águila, y le dijo lo siguiente:

"Vecina Águila. Me he dado cuenta que la fiera que habita abajo, no cesa de cavar para derribar nuestro Árbol. Cuando haya acabado y el Árbol haya caído, se comerá a nuestros hijos. Tengamos mucho cuidado de ella."

El Águila tras oír eso, se quedó preocupada. Por otro lado, la Gata fue donde la Jabalina y le susurró lo siguiente:

"¿Sabes vecina?, hablé con la señora Águila y me dio a entender que espera el momento adecuado en que te marches para ir por tus hijos y devorarlos."

El Águila y la Jabalina muy dudosas por dicha conversación, decidieron no abandonar sus casas para cuidar de sus Hijos. Conforme pasaba el tiempo, ambas de no salir a buscar comida para ellas ni para sus crias, perecieron de hambre.

La Gata, viendo los restos de las "enemigas", se dio un gran festín junto a sus crías gracias a los chismes falsos de la vecina Gata.

Moraleja
A quien te engaña con un cuento,
desprecialo al momento.


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