Los Dos amigos y el Carnicero

Cierta vez en una carnicería de un pequeño mercado, se encontraron Dos amigos que sus madres les había encargado hacer las compras.

Mientras el Carnicero estaba entretenido con una de sus mejores clientes, uno de los jóvenes estaba con ganas de hacer travesuras, así que quitó del mostrador del Carnicero unos pedazos de carne y se los metió al bolso de su otro amigo sin que él sepa.

Cuando el Carnicero se dio la vuelta y no vio la carne que tenía preparada, dijo con fuerte voz:

"¡Aquel que haya tomado mi carne que estaba aquí encima, devuélvala de inmediato!"

El amigo víctima de la broma, con cierto susto dijo:

"No sé de qué carne está hablando, y juro por los dioses que yo no he tomado nada."

El culpable de aquella travesura también respondió:

"¡Yo tampoco soy culpable de aquella acusación, y por los dioses, no miento!"

El Carnicero viendo que no aparecía el culpable, le dijo a ambos:

"Muy bien. Ya que ninguno quiere admitir quien ha tomado mi carne, espero que los dioses castigue a aquel que usó sus nombres en juramentos falsos."


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Moraleja
No jures en falso
ya que aunque no lo creas,
algún día serás castigado.
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La Codorniz

En una día de Otoño, un Cazador preparaba una trampa para atrapar su comida del día. Él en su mente se decía:

"Ojala caiga una Codorniz. Llevo mucho tiempo sin poder saborear una que ya casi he olvidado su exquisito sabor."

Mientras esperaba impaciente escondido tras un pastizal, vio varias aves pasar cerca de su trampa, pero ninguna se acercaba lo suficiente para que se active la trampa. Tras largas horas de no lograr nada y cansado de esperar mucho, se dispuso a irse a casa, hasta que de pronto, se acercó a la trampa una hambrienta Codorniz quedó atrapada al instante.

La Codorniz en su desdicha se decía:

"¡Qué insensata he sido!. Debí estar más atenta a lo que me rodea en vez de dejarme llevar por mi hambriento estómago. Lo tengo bien merecido."

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Moraleja 
Quien no estima el peligro,
se convierte en su propio enemigo.
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El Campesino y la Serpiente

Hace mucho, vivía un pobre Campesino y su familia en una casita en medio de la selva.

Todos los días el Campesino salía temprano en búsqueda de comida para su familia, pero un día, se encontró con una enorme Serpiente que intentaba salir de un tronco que tenía un agujero pequeño. Ella tras intentar de todo para salir, pidió al Campesino que la ayude, pero él no confiaba en ella y le dijo:

"Te ayudaré si prometes que no me comerás una vez estés libre."

La Serpiente aceptó y prometió no comerse al Hombre.

Tras mucho esfuerzo para liberar a la Serpiente, el Campesino por fin pudo liberarla, pero de inmediato, ella se enrocó sobre él y se preparó para comérselo. El Hombre muy indignado ante la mentira de la Serpiente, pidió a los animales que pasaban por allí juzguen la situación.

Un Perro que pasaba por allí, escuchó la ayuda del Hombre, y él, sólo le dijo que debía ser comido. Tras pasar muchos animales y repetirse la misma sentencia de ser comido, apareció un Elefante y al escuchar la ayuda, tomó a la Serpiente y la volvió a poner dentro del tronco liberando así al Campesino.

El Elefante, preguntó al Hombre si volvería a liberar a la Serpiente, pero él respondió que no. Tras esto, ambos se retiraron para volver a sus quehaceres.

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Moraleja
Antes de tomar una decisión,
piénsalo con mucha calma.
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Esopo y los Obreros navales

Cierta vez, tras un arduo día de trabajo, Esopo salió a caminar para despejar su cabeza y estirar sus pies.

En medio de su camino, encontró un Astillero en que él, decidió entrar para poder observarlo más de cerca el trabajo que allí realizaban.

Al verlo tan limpio y con ropas tan virtuosas a Esopo, los Obreros navales se burlaron de él dejando de lado sus trabajos.

A pesar de que sus faltas, eso no ofendía a Esopo, por el contrario éste decidió contarles una historia.

"En un lejano tiempo en que las cosas distanciaban mucho de ser como la conocemos en estos momentos, sólo había agua y caos.

Cansado de estos dos elementos, el gran Zeus pensó en cómo hacer que la tierra pudiera imponerse al caos y el agua; y tras pensar mucho, Zeus dijo a la Tierra que si quería sobresalir, debía beberse el mar tres veces.

Como la tierra estaba harta de estar oculta, le hizo caso a Zeus, así que en su primer sorbo,  hizo aparecer a las montañas. En el segundo sorbo hizo aparecer a las llanuras."

Esopo tras esto dijo:

"En vuestro lugar señores, yo estaría rezando porque no se beba el resto del agua, ya que se quedarían sin oficio."

fabula esopo y los obreros navales

Moraleja
No por ser más fuerte que otros,
tienes más derecho de burlarte de ellos.
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