El Guacamayo y el Topo

Mirándose al soslayo
las alas y la cola un Guacamayo,
presumido de su belleza dijo: "Por vida mía,
que aun el Topo, con todo que es un ciego,
negar que soy hermoso no podría…"

Le oyó el Topo y dijo: "No lo niego,
pero otros guacamayos por ventura
no te concederán aquella hermosura."

El prospero juicio
se ha de esperar más bien de un hombre lego
que da un hombre capaz, si es del oficio.


Moraleja
Normalmente pocas veces aprueban los autores
las obras de los otros por buenas que sean;
pero lo hacen los inteligentes que no escriben.

El Juramento

Hace mucho en un pequeño pueblo, un Hombre fue elegido para guardar una cantidad de dinero en depósito, pero él, estaba pensando en quedarse con ese dinero para sí mismo, por eso, que en lugar de asistir al lugar indicado para prestar Juramento, se fue a dar una vuelta por el campo.

Ya lejos de la entrada del pueblo, se encontró con un Hombre cojo al que nunca había visto. Cuando le preguntó quien era, este le dijo que era el Juramento y que estaba allí como cada treinta años para buscar a los mentirosos.

El Hombre tras escuchó aquello, salió corriendo a ver al Magistrado para decirle que jamás le habían confiado dinero alguno. Al terminar de decir aquello, el Juramento apareció para llevárselo al borde de un precipicio. El Hombre mentiroso sorprendido, le preguntó por qué no le había dicho aquello de llevárselo a un precipicio, a lo que el Juramento contestó:

"No te preocupaste por saber que les sucedía a los que juraban falsamente. Si lo hubieras hecho, hubieras sabido que no volvería por ti ese mismo día."

fabula el juramento

Moraleja
Quien miente en un juramento,
se expone a que le sucedan cosas malas.

El Sapo y la Lechuza

Hace mucho, una Lechuza había encontrado un agradable refugio en el hueco de un árbol, así que decidió convertirlo en su hogar.

Las Lechuzas eran aves rapaces nocturnas, así que nunca salían de su casa en horas del día y sus vecinos casi ni lo conocían; hasta que un día, el señor Sapo pasó cerca del hogar de la Lechuza, y sin demora, empezó a llamarla:

"¡Oiga señora Lechuza! ¿ Por qué no se asoma a su balcón o saca al menos su cabeza para que podamos ver si es bella, o fea como creemos?"

La Lechuza al oír eso, se asomó por el agujero de su árbol y, mirando fijamente al Sapo que era muchísimo menos agraciado que ella, le respondió muy duramente:

"Míreme usted señor Sapo. No soy bonita, y lo sé, por eso me abstengo de salir a la luz del día. Usted que a estas horas tan tempranas anda haciendo gala de su gracia y elegancia, ¿no estaría mejor escondido como yo, dentro de algún agujero?"

fabula el sapo y la lechuza

Moraleja
Algunos vanidosos que creen ser perfectos
por exhibir sus galas, exhiben sus defectos.

El Guacamayo y el Topo

Cierta vez, un Guacamayo estaba posado en una rama sin saber que un viejo Topo dormía cerca de él en su hogar. El Guacamayo en su afán y alegría, se decía:

"¡Pero que suerte tengo de ser un Guacamayo! ¡tengo unas hermosas y coloridas plumas!, ¡definitivamente soy una preciosa ave!"

En su decir, el Guacamayo tenía razón, ya que tenia bonitas plumas rojas recordaban el cielo ardiente del amanecer, sus plumas azules recordaban la calma del mar en una medianoche de verano; y sus plumas amarillas, parecían las llamas que se desprenden las fogatas de los hombres.

Tras unos minutos de alardeo, el Guacamayo nuevamente dijo:

"Si, definitivamente soy todo un poema hecho ave hermosa."

Esta ultima frase despertó al Topo y que soltó a la vez una gran carcajada que lo descubrió de su escondite. Por otro lado el Guacamayo inquieto por aquella carcajada, preguntó al Topo:

"¿Quién anda ahí?, ¿quién se atreve a interrumpir mi dicha con una risa tan desagradable?"

"Fui yo..." - Respondió el Topo conteniendo su carcajeo. - "No quise ofenderle amigo, pero debo decir que a pesar de que no veo bien, se que tu belleza es fascinante como todo aquel de esta selva lo afirman. Me dijo el Oso, también el Tigre y me lo repitió el Mono. Lo curioso es que los demás Guacamayos nunca me hablaron de tu hermosura."

"Simplemente es natural señor..." - Añadió el Guacamayo - "Aquellos que tiene una similitud o son cercanos a virtudes como la mía, no elogian como es merecido. Quizás temen que mis cualidades opaquen las suyas. ¿Acaso alguna vez has visto a un Topo elogiar tu sentido del humor o de la vista?"

El Topo respondió con otra carcajada más fuerte que la primera:

"Pues no lo niego; pero otros guacamayos por ventura no te concederán tu gran hermosura."

fabula el guacamayo y el topo

Moraleja
Los pinos, alerces y abetos pertenecen a la misma familia de las árboles.