Las buenas compañias

Una vez, dos niños jugaban alegremente por el campo, hasta que de pronto, se detuvieron junto a una planta espinosa. Uno de ellos se acercó y dijo:

"Oye, mira aquella bella Rosa."

"¿Acaso estás ciego?" - Dijo su compañero - "No es una Rosa, es un Cardo."

"Pero tiene olor a Rosa." - insistió el primer Niño.

"Es porque durante un tiempo, estuvo a lado de una Rosa." - Respondió su compañero.

"¿Sabes?, tienes razón. Observa, tengo un cardo a cambio de un Rosal." - Volvió añadir el primer niño.

Su compañero razonó y dijo:

"No te preocupes. Hasta un Cardo se perfuma de una buena compañía."

Moraleja
Quien anda con buenos,
parece uno de ellos.

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La Muerte y el Fracasado

Cierta vez, tras tantos fracasos y desdichas de un Hombre en los negocios, con frecuencia se decía lo siguiente:

"Que desdicha. Esta vida no me ha correspondido bien. Oh, espíritu de la Muerte, ¡llévame de una vez!"

Así, el Hombre repitió tantas veces aquella frase durante sus desdichas, hasta que un día sin aviso alguno, la Muerte tocó la puerta:

"Hombre. He venido a cumplir tu deseo. Te llevaré conmigo para acabar con tu miseria."

El Hombre al ver a la Muerte, gritó desesperadamente, luego dijo:

"¡No te me acerques espectro malévolo!, ¡prefiero vivir en mi desgracia que tenerte cerca de mi!"

Moraleja
Mas vale vivir con amargura,
que descansar en una sepultura.

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Los dos Cangrejos

Cierta vez, un señor Cangrejo tenia un hijo que andaba solo de costado ya que tenia sus piernas torcidas. Este Padre, siempre hacia lo posible porque su hijo corrija su defecto. Un día le dijo:

"Hijo mio, no roces tu cuerpo contra las piedras mojadas. ¿No crees que seria mejor que eches tu cuerpo hacia delante?"

El Cangrejito le dijo:

"Pero Padre, yo no hago nada mas lo que tu haces. Si usted anda de la misma manera, ¿como quiere que yo me corrija?"

Y tras mirar a su Padre nuevamente, el Cangrejito agregó:

"¿Sabes Padre?, creo que usted debe corregir su caminar primero, para que luego yo, pueda seguir vuestro ejemplo."

Moraleja
Mas enseñan las buenas acciones,
que amorosos sermones.

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Guerra entre Gatos y Ratones

Cierta vez, los Ratones gritaron para iniciar una feroz batalla contra los Gatos:

"¡Vamos!, ¡corran por aquí!"

Mucho después del enfrentamiento, ninguno de ellos reconocía la razón de su derrota.

Uno de ellos que era un Ratón General dijo a sus colegas:

"Amigos míos, creo que no somos débiles. Demostremos al enemigo que somos muy valientes, y que juntos, ¡podremos vencerlos!"

Muy motivados y decididos los Ratones, nombraron nuevos Generales y emprendieron rápidamente otro enfrentamiento contra los Gatos.

Tras el segundo asalto, los Gatos lograron dominaron el pobre ataque de los Ratones y así, se los comieron rápidamente demostrando que, por jugar con vanidades, sus vidas fueron el precio a pagar.

Moraleja
Quien mucho se quiere hinchar,
por fuerza ha de reventar.
 
Fábula similar: Los Ratones y las Comadrejas
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