La Liebre y la Zorra

Hace mucho, una Zorra muy astuta era conocida en el bosque como la "Ganadora". Una Liebre que estaba muy inquieta por el sobrenombre de la Zorra, se acercó a ella y le dijo:

"Perdone usted señora Zorra, ¿podría decirme el secreto por la cual todos la llaman la "ganadora"?"

La Zorra asentó con la cabeza y le dijo:

"Claro pequeña Liebre, pero vamos, te explicaré todo con lujos y detalles mi secreto en una exquisita cena esta noche y así hablaremos mucho."

La Liebre contenta aceptó la invitación.

Al llegar la noche, la Liebre se dirigió a la casa de la Zorra pensando en el gran y misterioso secreto que le iba a contar. Cuando llegó, la Zorra la recibió sonriente e invitó a pasar. Una vez dentro, la Liebre se percató de que no había cena alguna, y tras segundos, entendió el por qué:

"Para mi desgracia ya veo por qué la llaman así señora Zorra. Y no es por sus trabajos, sino por sus engaños."

fabula la liebre y la zorra

Moraleja
Si al tramposo pides lección,
caerás con seguridad al abismo,
porque el tema de la lección,
terminarás siendo tú mismo.
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El Oso y La Zorra

Cierta vez, una Zorra observó a un Oso que pasaba de largo junto al cadáver de un hombre. Ella le dijo al Oso:

"Oiga señor Oso, ¿no se da cuenta que deja de lado una gran presa?"

El Oso con aspecto cansado, respondió:

"Tanta es mi consideración por los Humanos, que jamás tocaría el cadáver de un Hombre ni menos el de una mujer."

La Zorra sorprendida por pensamiento y palabras de un carnicero, contesto con maliciosa cortesía:

"Su consideración seria muy apreciable si lograra experimentar por los vivos el mismo respeto que merecen los muertos."


Moraleja
Tan importante es el vivo,
como el venerado difunto.
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Los Dos amigos y el Carnicero

Cierta vez en una carnicería de un pequeño mercado, se encontraron Dos amigos que sus madres les había encargado hacer las compras.

Mientras el Carnicero estaba entretenido con una de sus mejores clientes, uno de los jóvenes estaba con ganas de hacer travesuras, así que quitó del mostrador del Carnicero unos pedazos de carne y se los metió al bolso de su otro amigo sin que él sepa.

Cuando el Carnicero se dio la vuelta y no vio la carne que tenía preparada, dijo con fuerte voz:

"¡Aquel que haya tomado mi carne que estaba aquí encima, devuélvala de inmediato!"

El amigo víctima de la broma, con cierto susto dijo:

"No sé de qué carne está hablando, y juro por los dioses que yo no he tomado nada."

El culpable de aquella travesura también respondió:

"¡Yo tampoco soy culpable de aquella acusación, y por los dioses, no miento!"

El Carnicero viendo que no aparecía el culpable, le dijo a ambos:

"Muy bien. Ya que ninguno quiere admitir quien ha tomado mi carne, espero que los dioses castigue a aquel que usó sus nombres en juramentos falsos."


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Moraleja
No jures en falso
ya que aunque no lo creas,
algún día serás castigado.
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La Codorniz

En una día de Otoño, un Cazador preparaba una trampa para atrapar su comida del día. Él en su mente se decía:

"Ojala caiga una Codorniz. Llevo mucho tiempo sin poder saborear una que ya casi he olvidado su exquisito sabor."

Mientras esperaba impaciente escondido tras un pastizal, vio varias aves pasar cerca de su trampa, pero ninguna se acercaba lo suficiente para que se active la trampa. Tras largas horas de no lograr nada y cansado de esperar mucho, se dispuso a irse a casa, hasta que de pronto, se acercó a la trampa una hambrienta Codorniz quedó atrapada al instante.

La Codorniz en su desdicha se decía:

"¡Qué insensata he sido!. Debí estar más atenta a lo que me rodea en vez de dejarme llevar por mi hambriento estómago. Lo tengo bien merecido."

la cordorniz fabula

Moraleja 
Quien no estima el peligro,
se convierte en su propio enemigo.
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