El Ciervo y el Buey

Un día, estaba un Buey descansando en su establo, hasta que de pronto, un Ciervo, que huía de los Cazadores entró asustado, y le rogó que le permitiera ocultarse en él.

El Buey, sin oponerse al deseo del perseguido Ciervo, le advirtió que el lugar ofrecía poca seguridad, pues aquel establo era visitado tanto por el Amo como por sus Criados. Sin embargo, el Ciervo respondió:

"Si no me denuncias, me sentiré seguro."

Y así, entraban los mozos y ninguno se percató del animal. El Pastor también hizo su acostumbrada inspección y tampoco se percató del intruso. Poco después entró el Amo, y comenzó a revisar minuciosamente los pesebres para corregir los descuidos de sus servidores. Hasta que notó bajo el heno, los cuernos del Ciervo, y sin perder tiempo, llamó de inmediato a sus criados para cazarlo.

fabula el ciervo y el buey

Moraleja
Nadie cuida mejor sus cosas,
que su propio dueño.

 

 

     Facebook  Twitter Google+ Imprimir
 
Déjanos un comentario
(Respeta a los demás, evita los comentarios ofensivos)