El Labrador y la Víbora

Cierta vez, un Labrador encontró una Víbora congelada por el frío por el Invierno, y al verla así, se apiadó de ella, así que la recogió, y la llevó en su pecho.

Al poco rato de descongelarse gracias al calor del Labrador, la Víbora recobró todos sus sentidos y creyéndose en peligro, mordió con su veneno a su bienhechor.

El Labrador muy indignado y en sus últimos respiros, se dijo:

"¡Bien merecido me lo tengo!, ¡por haberme compadecido de un ser malvado!"



fabula el labrador y la vibora

Moraleja
No te confíes del malvado,
creyendo que haciéndole un favor,
vas a cambiarle su naturaleza.
 

 

     Facebook  Twitter Google+ Imprimir
 
Déjanos un comentario
(Respeta a los demás, evita los comentarios ofensivos)