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La Ranita presumida

Cierta vez, una Ranita que era muy presumida, se creía la reina de las Ranitas del jardín. Cada día se la pasaba mirándose en la superficie de los charcos como quien se mira en un espejo. Su orgullo y vanidad era cada vez más grande que la hicieron insoportable.

Una día de primavera, la Ranita estaba tomando sol entre las flores de la orilla, cuando se le acercó un Sapo no tan guapo, y le dijo:

"Buenos días bella señorita. Hoy se ve tan linda que, desearía casarme con usted, su alteza..."

La Ranita interrumpiendo al Sapo, le respondió:

"Oiga oiga, señor Sapo. Sepa usted muy bien que no me arreglo para alguien como usted. Aléjese de mi en seguida y busque una pareja de su CLASE que me espanto con sólo verlo."

El Sapo avergonzado, se fue triste y se hundió en el lodo.

A pocos minutos, la Ranita estaba dándose una zambullidas en el estanque, hasta que de pronto la encontró una gran Culebra que, acercándose a ella le dijo:

"Vaya vaya... Creo que me servirás de exquisito banquete pequeña Ranita insolente."

Tras esto, la Culebra atrapó de su pierna a la Ranita.

La Vanidosa sintiéndose herida, empezó a pedir ayuda croando desesperada; y acordándose del Sapo, lo llamó a gritos:

"¡Señor Sapo, señor Sapo!, ¡por favor ayúdeme!, ¡Sálveme que me devora este monstruo!"

El Sapo oyendo el auxilio, de inmediato acudió y dando con la Culebra, saltó hacia su boca para tirar fuertemente de la Ranita logrando liberarla.

Libre y fuera de peligro por fin la Ranita, se acercó tímidamente al Sapo y le dijo:

"Gracias señor Sapo. Perdóneme por todo lo que le dije. Creo que fueron mis nervios y también, creo que no es tan feo. Lo aprecio mucho."

Así, ella se convenció que la fealdad no es cosa importante, más si la belleza del corazón.


la ranita presumida fabula

Moraleja
Nobleza obliga y agradecimiento, liga.

Fábula el Zorro y las Gallinas

Cierta vez, un Zorro tenía una gran obsesión con los huevos de las Gallinas, ya que era su postre favorito. Él siempre indagaba por los gallineros en busca de uno, hasta que encontró uno lo suficientemente no tan cuidado para hacer de las suyas.

Así, el Zorro aprovechó lo más que pudo para llevarse los huevos, y si las Gallinas no le dejaban hacerlo, las amenazaba con comérselas. Ellas indefensas, sólo veían como cada noche este bandido hacía de las suyas

Con el pasar del tiempo, el Dueño se dio cuenta que el número de gallinas crecía muy lentamente y que casi no ponían huevos. Preocupado en los gastos y perdidas, decidió vender a todas sus gallinas; por otro lado ellas al enterarse de las intenciones de su dueño, se propusieron idear un plan.

Al llegar la noche, el Zorro vino como de costumbre por los huevos, pero ellas lo recibieron ofreciéndole todos los huevos que desee con tal que no se lleve los estaban empollando. El Zorro aceptó y luego se llevó todos los huevos.

Al día siguiente, el Granjero fue al gallinero en busca de huevos y se encontró con que no había ninguno, pero si los que las gallinas empollaban. Esto le sorprendió mucho y decidió revisar todo el gallinero en busca de algún rastro de algún depredador.

el zorro y las gallinas fabula

Las Gallinas corriendo el riesgo de que el zorro cumpliese con su amenaza al revelar su presencia, dejaron al descubierto unas huellas del Zorro para que el granjero las vea, y cuando las vio, estuvo pensativo por unos instantes, y luego se fue. Aquella noche y como de costumbre, el Zorro regresó en busca de los huevos, pero ni más bien al entrar, se encontró con el granjero que le apuntaba con una escopeta.

Lo último que supieron las Gallinas del pícaro Zorro, fue que pasó a formar parte de la colección de pieles del granjero.


Moraleja
El que mal anda, mal acaba. La astucia e inteligencia supera a la fuerza y viveza.

El Zapatero y el Millonario

Hace mucho, un Zapatero remendón gustaba de cantar todo el día. Era muy alegre y cantaba tan bonito como ninguno. Él tenía un vecino muy contrario a él aunque tenia mucho dinero, pero cantaba poco y dormía menos: él era un Millonario.

Cuando el Millonario dormitaba de cansancio a mediados del día, él se despertaba con el cantar del Zapatero. Así fue tantas veces, que el Millonario se lamentaba el que no se pueda vender el dormir como el comer o beber.

Un día, el hombre Rico invitó a su vecino el Zapatero a su tienda y le dijo:

"A ver estimado cuénteme, ¿cuanto gana al año?"

"¿Al año?" - Dijo el Zapatero pensativo - "Perdone usted vecino, pero jamás he sacado cuentas de eso. Pero no me queda un centavo de un día para otro. Me siento feliz con poder llegar a fin de año comiendo el pan de cada día."

"Entonces, ¿cuanto ganas al día?" - Volvió a preguntar el Millonario.

"Algunos días gano más dinero que otros. Pero los días de fiesta no trabajo, así que dichos días no gano dinero."

El Millonario rió con la sencillez y nobleza del Zapatero, luego le dijo:

"Me gustaría ayudarte, así que te voy a regalar cien monedas de oro. Guárdalos para una buena necesidad."

El Zapatero maravillado y agradecido, había pasado de la pobreza a la riqueza en solo segundos. Agradeció al hombre rico, se retiró y ya en su hogar, guardó con recelo su fortuna bajo su cama.

Pese a tal recompensa, nada volvió a ser igual en la vida del Zapatero por aquellas monedas. Ahora sentía que tenía algo muy valioso que cuidar, y ya no dormía cómodamente ante el temor de que alguien entre en su hogar a robarle. Gracias al dormir mal, ya no tenía las mismas energías para trabajar a diario y mucho menos, el cantar de felicidad.

el zapatero y el millonario fabula

Tan molesta se volvió su vida de pronto, que a los pocos días de haber recibido aquella fortuna, acudió donde el Millonario a devolver todas las monedas.

El Hombre rico no encontraba lógica al acto del Zapatero que a la vez dijo:

"¿Cómo es posible que rechaces tal fortuna?. ¿No disfruta tener mucho dinero?"

"Pues verá vecino..." - Contestó el Zapatero - "Antes de tener dichas monedas, en mi casa era muy feliz. Cada mañana tras dormir plácidamente, me levantaba con energías para enfrentar mi trabajo diario. Mi felicidad era tan grande que cantaba cada vez que podía. Desde que recibí las monedas, mi vida ya no es igual. Vivo preocupado por proteger aquella fortuna y ni siquiera tengo tranquilidad para disfrutarla. Por eso, prefiero devolver estas monedas y vivir como antes. Gracias de todos modos."

Moraleja
La riqueza material, no es garantía de felicidad.

El Ratón listo y el Águila avariciosa

Cierta vez, una Águila muy hambrienta recorría el cielo buscando algo para cazar en un día de calor insoportable, y debido a eso y sumado el hambre, no podía usar su gran astucia. Ella buscaba impaciente y molesta por el calor, y sólo deseaba encontrar algo con que llenarse el estómago lo más pronto posible e irse.

Tras una ardua búsqueda, pudo ver a lo lejos un pequeño Ratoncito que estaba dando vueltas inquietamente. Sin dudarlo, se lanzó hasta quedar frente a él y le dijo:

"Qué inquieto estas hoy pequeño, ¿has perdido algo?"

"¿P-perder algo?, n-no, no..." - Dijo asustado el pequeño ratón tratando de mantener la calma - "S-sólo trato de buscar algo de comida para mis pequeños hijitos."

"Oh, ya veo... Yo también ando en busca de comida y que dicha la mía, pues eres el bocadillo que andaba buscando." - Dijo el Águila con mirada hambrienta.


El Ratoncito pensaba en cómo librarse de aquel lío, ya que no era fuerte ni veloz como el Águila, así que usó su ingenio y dijo:

"Un momento por favor, no me coma. Perdóneme la vida y a cambio, le daré a mis ocho hijitos."


"¿Ocho?" - Dijo el Águila imaginándose y hacíendose agua la boca con los ratoncitos que de seguro estaban tiernos para su paladar.

"Si señor Águila. Ocho. Todos gorditos y tiernitos. Estoy seguro que agradará este trato en vez de sólo yo." - Dijo el pequeño ratoncito.

"Acepto tu oferta ratón, pero de inmediato me llevarás hacia tus crías." - Dijo el Águila con desesperación.

Así, el Ratón guió hasta su madriguera siendo vigilado minuciosamente por el Águila. Cuando llegaron, el orificio de entrada era tan pequeño que el Águila no podía meter su cabeza, así que el Ratón dijo:

el raton listo y el aguila avariciosa

"No va a poder entrar. Espéreme aquí por favor. Iré a traer a mis hijitos."

"De acuerdo. Pero date prisa." - Dijo el Águila ansioso y con mucha hambre.

Tras esto, pasaron minutos, luego horas, y la hambrienta Águila sólo apresuraba desde afuera al ratón pero no tenía respuesta alguna. Ya muy desesperada, el Águila asomó uno de sus ojos al interior de dicho orificio y pudo ver una enorme red de túneles, pero ninguna familia de pequeños ratones.

De esta manera, el astuto Ratoncito logró burlar y aprovechó en escapar con su familia de la avariciosa Águila que se decía:

"¡Qué tonta he sido!, debí devorar al ratón cuando pude!. Eso me pasar por ser avariciosa."

Tras esto, el Águila se fue volando muy molesta.

Moraleja

Jamás dejes de pasar las oportunidades que se te presentan.

Los Tres Cerditos y el Lobo feróz

Hace mucho en un verde bosque, vivían tres cerditos muy unidos, divertidos y curiosos juntos a sus buenos Padres. Cuando ya llegaron a una edad mayor, sus padres les dijeron que vayan a buscar sus propios hogares para que puedan crecer, tener su propio espacio y su propia familia.

Cuando ellos llegaron a un agradable bosque, decidieron hacer sus hogares cerca para poder visitarse entre ellos. El Primer Cerdito dijo a sus hermanos:

"Yo construiré mi casa de pajita, será fácil de construir, cómoda y calientita."

El Segundo Cerdito también dijo:

"Yo construiré mi casa de madera. Será más resistente que la casita de pajita, fácil de construir y estoy seguro que la terminaré primera."

El Tercer Cerdito respondió:

"Yo haré mi casita de ladrillos. Me constará más trabajo pero con esfuerzo y dedicación, será muy segura y fuerte."

Dicho y hecho, los Cerditos se pusieron manos a la obra y empezaron a construir sus nuevos hogares.

los tres cerditos y el lobo feroz

Con el pasar de los días un malvado Lobo merodeaba el bosque en busca de comida, y cuando llegó al centro de éste, encontró a los tres Cerditos jugando. Los pequeños al ver a este malhechor, corrieron cada uno a sus casitas lo más rápido que pudieron.

El Lobo persiguió al Cerdito de la casa de paja, pero al no poder entrar, dijo molesto:

"¡Ábreme la puerta, quiero entrar!"

"¡Por nada del mundo te dejaré entrar!" - Replicó el Cerdito.

"Muy bien, así lo quisiste." - Dijo el Lobo molesto - "Soplaré y soplaré, ¡y tu casa derribaré!"

Entonces, el Lobo empezó a tomar aire y sopló lo más fuerte que pudo derribando así, la casita. De los escombros de la casita, el Cerdito huyó rápidamente hacia la casa de madera de su hermanito, y tras de este, el Lobo lo perseguía tenázmente.

Cuando por fin llegó y estuvieron dentro de la casa, el Lobo samaqueó la puerta y volvió a decir:

"¡Ábranme la puerta que quiero entrar!"

"¡Aunque nos lo pidas a gritos, no te dejaremos entrar!" - Respondieron temerosos los Cerditos.

"Muy bien, así lo quisieron." - Dijo el Lobo - "Soplaré y soplaré, ¡y esta casa derribaré!"

los tres cerditos y el lobo feroz

De inmediato, el Lobo sopló y derribó la casa dejando todo en escombros, pero nuevamente los Cerditos escaparon a tiempo y fueron corriendo hacia la casa de ladrillos de su hermanito. El Cerdito esperaba a sus hermanos que de inmediato entraron y se refugiaron; cuando llegó el Lobo malvado, gritó enfurecido:

Ábranme la puerta que quiero entrar, para que ya de una vez pueda cenar!"

"¡Intenta todo lo que puedas, pero no podrás entrar!" - Dijo el Cerdito de la casa de ladrillos.

Muy molesto el Lobo, sopló y sopló todo lo que pudo, pero la casa ni bamboleos tuvo. Tras muchos minutos intentando derribar la casa con soplidos y empujones, el Lobo vio la chimenea apagada, así que decidió entrar por medio de ella para caerles a los Cerditos de sorpresa.

Por otro lado, los Cerditos esperaban con una olla caliente de agua hirviendo al astuto malhechor. Cuando por fin el Lobo estaba en el techo, dio un salto hacía la chimenea, y cuando cayó dentro de la casa, se quemó con el agua caliente de la olla que de otro gran salto, salió disparado huyendo hacia el bosque adolorido. Así, los Cerditos pudieron por fin librarse del Lobo malvado.

los 3 chanchitos y el lobo feroz

Moraleja

El trabajo que más nos cuesta hacer, siempre será el mejor. Lo fácil, fácil viene y se va. Con esfuerzo y dedicación, tendremos grandes logros y recompensas.

El Lobo y el Asno inteligente

Hace mucho en una soleada mañana, un Asno comía tranquilamente una fresca hierba, hasta que de pronto, apareció por la pradera un Lobo de muy mal aspecto.

Tras analizar el Asno cómo poder escapar de aquel lugar sin dar sospechas al otro animal, decidió fingir que estaba cojo. Por otro lado el Lobo notando aun Asno "cojo", se puso muy contento por tener una presa tan fácil, así que de inmediato se acercó a él.

El Asno al tener frente a frente al Lobo, le dijo con alegría:

"Hoy es mi día de suerte. ¡Por fin encontré a alguien que me pueda ayudar!"

"Emm.... Así es.. ¿En que puedo ayudarte amigo Asno?" - Dijo el Lobo pícaro.

"Hace un momento me sentido un hincón en mi talón y no puedo llegar hasta ahí para poder quitarme la espina que me aqueja..." - Dijo el Asno con voz adolorida - "¿Sería tan amable de poder quitarme este malestar por mi amigo Lobo?"

El Lobo aceptó confiado de la desdicha del "débil" Asno, así que se acercó a su talón y le dijo con un sutil tono:

"Bien, levanta tu pata amigo Asno para poder ver bien aquella espina."

"Está bien, pero debes acercarte más..." - Replicó el Asno - "No creo que puedas ver bien de lejos."

El confiado Lobo muy obediente, hizo caso al pie de la letra hasta que de pronto, el Asno le dio una fuerte patada en su hocico dejando al Lobo tirado sin un solo diente y por supuesto, sin ninguna presa.

fabula el lobo y el asno inteligente

Moraleja
Jamás te fíes de las apariencias,
pues estas a menudo son engañosas.

El Gato y el Ratón

Cierta vez, vivían en un viejo tronco de un viejo pino, un Gato come queso, un Búho dormilón, un Ratón cascanueces y también una esbelta Comadreja. Todos ellos eran famosos todos por su perversidad.

Un astuto Cazador se percató que estos cuatro frecuentaban aquel tronco, pero no eran amigos. Así que se dijo:

"Pondré una red al pie de este tronco, y veremos quién cae primero."

Cuando amaneció, el Gato salió de su escondite en busca de comida y, sin darse cuenta, cayó en la trampa. Revolviéndose en la red, el Gato maullaba diciendo:

"¡Auxilio auxilio!, ¡me han atrapado!"

El Ratón que vio al gran enemigo Gato en su desdicha, saltaba de alegría en la entrada.

El Gato al ver al Ratón, le suplicó:

"Mi muy preciado amigo, qué bueno saber que vienes a ayudarme. Nunca dudé de tu fiel lealtad. Te tengo tanto respeto y siempre contaré contigo."

"¿Qué?, entonces, ¿quieres que haga?" - Preguntó el Ratón.

"Hay que desdicha, caí en desgracia cuando estaba por ir rezar por tu salud. Por piedad, roe estos nudos malévolos para poder ser libre."

El Ratón dudoso, preguntó:

"Y dime, ¿cómo me recompensarás?"

"Te juro lealtad y ser tu fiel aliado. Mis garras estarán a tu servicio contra tus enemigos como el Búho o la comadreja que siempre están en contra de ti."

El Ratón soltó una risa y dijo:

"¿Tú, mi defensor?, jajajaja, si claro, que buena broma, adiós."

Tras esto, el Ratón corrió hacia su agujero, pero allí, lo esperaba la Comadreja. Al intentar escapar hacia arriba del tronco, se topó con el Búho que también lo quería de aperitivo. El Ratón estaba en grave peligro por todos lados del tronco, así que decidió ir donde el Gato y roendo la malla, lo dejó en libertad.

De pronto, llegó el Cazador y al ver su red rota y a las presas libres, intentó atraparlos; pero el Ratón y el Gato huyeron de inmediato.

El Ratón corría muy alejado del gato, así que el felino le dijo:

"¿Por qué me evades querido hermano?, ven a mis brazos. ¿Acaso crees que olvidé mi sagrada promesa? ven para demostrarte mi humilde agradecimiento."

El Ratón se detuvo a cierta distancia para decirle:

"¿Cómo puedo olvidar tu naturaleza malvada?. Es imposible que exista algún tratado que haga que un GATO sea agradecido. Es de tontos creer en una paz por la necesidad."

fabula el gato y el ratón

Moraleja
Más vale ser desconfiado
que amanecer engañado.

El Hombre bueno y el Falso

Hace mucho, viajaban juntos dos hombres de los cuales, uno era bueno y el otro falso.

Cuando llegaron al país de las monos, el Rey de estos supo de su llegada, así que los hizo hacerse presentes en su palacio. Luego les preguntó:

"Díganme viajeros, ¿qué se dice de mi en otros países?"

El Hombre falso de inmediato contesto:

"Mi Rey, todos dicen que eres un excelente monarca y muy generoso."

El Mono Rey ordenó que sea premiado, luego preguntó al hombre bueno:

"¿Quién soy yo y qué te parecen los que me rodean?"

El Hombre bueno pensando que el falso había obtenido gloria por decir mentiras, creyó que seria mejor premiado si decía la verdad. Así que respondió:

"Pues usted no es nada más y nada menos que un simple y corriente mono."

Muy indignado el Rey, mandó encerrar al hombre bueno.

fabula el hombre bueno y el mentiroso

Moraleja
Quien ama la lisonja,no aprecia la verdad.

El Escorpión y la Rana

Cierta vez a la orilla de un río, estaba desconsolado un Escorpión porque quería pasar a la otra orilla.

Una Rana que estaba pasando por allí, vio triste al Escorpión y acercándose para saber que lo aquejaba, le preguntó sobre su dilema.

El Escorpión contó a la Rana que quería atravesar el río, pero que no tenia forma alguna de poder hacerlo ya que para él era imposible. Al oír eso, la Rana decidió ayudarlo para que cruce el río con la condición, de que no lo vaya a hacer año. El Escorpión agradecido aceptó.

Así, el Escorpión y la Rana fueron cruzando el río, pero a mitad de camino, la Rana sintió el aguijón del Escorpión en su espalda y como el veneno le hacía efecto haciendo que se adormezca. Antes de desfallecer, la Rana giró su cabeza y le dijo al traidor:

"¡¿Cómo es posible?!, ¡Dijiste que no me harías daño, ahora por tu culpa moriremos los dos ahogados!"

El Escorpión sin demora respondió:

"Lo siento mucho Rana, no puedo evitar lo que soy. Esto está en naturaleza."

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Moraleja
No creas que otras personas harán las cosas del mismo modo que tu.Aunque intenten ser otra persona, siempre llevaran en su interior la que en verdad son.

Los Animales con Peste

Hace mucho, apareció una terrible peste que atormentó al reino animal, y poco a poco fueron pereciendo muchos de ellos así como también las verdes plantas, valles, y colinas.

Los animales muy alarmados con dicha situación se presentaron al Rey León para buscar una solución. El Rey León preocupado, se dirigió al Mono anciano y le pidió su opinión sobre la causa de aquel terrible mal. Él Mono le dijo:

"Esta terrible peste señor León, es un castigo del cielo. Creo que para calmar esta terrible calamidad, es hacer un sacrificio con uno de nosotros."

"Y... ¿Quien crees que deber ser sacrificado?" - Dijo el León.

"Que sea aquel que tenga más fechorías y maldades hechas. Cada uno deberá confesar todas sus faltas y que perezca el que sea el mayor pecador." - Respondió el viejo Mono.

El León, cerró sus ojos, y pensando tras unos minutos, dijo a sus súbditos que estaban reunidos:

"Amigos míos; por lo dicho por el viejo Mono, está visto que el sacrificado seré yo. Ya que cometí muchas fechorías de las cuales, me comí a muchas ovejas, vacas, terneros, hasta pastores."

De pronto el Zorro interrumpió y dijo:

"Señores, juzgo certera la confesión de otras fieras, porque a mi parecer, lo que nuestro Rey dijo no me parece delito. Comer venados, devorar ovejas, comer vacas o hasta comer hombres no es un crimen. Creo que son acciones que honran a nuestro Rey, ya que nos liberó de seres posiblemente indeseables."

Con dicho discurso del Zorro adulón, el León fue declarado inocente. Luego apareció el Tigre y se acusó de haber cometido terribles crímenes como las del León, pero el Zorro otra vez habló por él en su defensa, y probó ante todos que era justo y bondadoso.

Una y otra vez, las terribles confesiones de otras fieras como el Oso, la Hiena o el Lobo, pasaron a bondadosas y provechosas. Hasta que le tocó el turno del confuso y arrepentido Asno que dijo:

"Mi consciencia me reprocha señores, ya que me comí espigas de trigo de los campos de un Cura sin pedírselo."

Los animales con miradas insólitas y de gran sorpresa, dijeron todos a la vez "¡ESO SI QUE ES GRAVÍSIMO!". El Zorro retomando la palabra, dijo a la multitud enardecida:

"Amigos míos, ¡¡he ahí a un terrible crimina!!. Es tan horrible su fechoría que está demás escuchar las demás confesiones. El sacrificado debe ser aquél ASNO LADRÓN que se atrevió a comer trigo con el que se elabora el pan santo."

Tras esto, todo estuvieron de acuerdo en que el sacrificio sea el pobre Burro.

fabula los animales con peste

Moraleja
Que se salven los culpados veinte,pero que no se condene a un inocente.

El Lobo y el Murciélago

Cierta vez, estaba volando de rama en rama un somnoliento Murciélago, hasta que de pronto, cayó sobre un Lobo dormido.

El Lobo despertó al instante, lo cogió e intentó devorarlo. El Murciélago clamó piedad y ser liberado, pero el Lobo le dijo:

"Te dejaré libre pero con la condición de que me digas, por qué los Murciélagos son tan alegres e inquietos. En cambio, yo siempre paro molesto y cansado."

El Murciélago respondió:

"Usted me asusta mucho. Por favor libéreme y le explicaré con detalles."

El Lobo accedió a su petición y lo dejó libre. Luego el Murciélago le dijo a hincapié:

"Se fastidia mucho su vida usted señor Lobo, porque es malo y su crueldad seca su corazón. En cambio, nosotros somos alegres porque jamás intentamos hacer daño al prójimo."

fabula de el lobo y el murcielago

Moraleja
La alegría es la fragancia de las personasque no hacen daño a nadie.

60 Fábulas de animales cortas

Las fábulas de animales tienen como personajes principales a estos, y cada fábula con moraleja nos brinda un mensaje y enseñanza. Todas estas composiciones literarias son como un cuento corto que puede ir en prosa o verso.

En el mundo de las fábulas existen gran variedad de personajes de animales. Los mas populares son el León, la Zorra, el Asno, el Águila, la Liebre, la Tortuga, entre otros. Cada uno es mejor recibido por otros según su singularidad y estilo de afrontar sus aventuras. La enseñanza que se plasman en cada fabulas para niños encanta con el pasar de los años e incluso, décadas.

No te pierdas esta fábula: La Viuda y su Oveja

A todo esto, hoy compartiremos una gran lista de fábulas infantiles cortas sobre fábulas de animales con las mejores aventuras que puedes descubrir y claro, las enseñanzas que brindan a cada lector con sus moralejas.

Recomendamos este tema mucho para trabajos escolares, asignaturas, o simplemente para leer en compañía de Papá y Mamá en el hogar. Recuerden, que nada es mejor que estar en familia y aprender alguna nueva enseñanza como la de un Fábula para Niños.

Fábulas de Animales con Moraleja
  1. El Asno, el Perro y el Lobo
  2. El León y el Asno
  3. El Perrito curioso
  4. La compra del Asno
  5. La Liebre y la Tortuga
  6. La Zorra y la Cigüeña
  7. El Águila y el Escarabajo
  8. La Zorra y el Cuervo
  9. La Liebre y la Zorra
  10. El Lobo herido y la Oveja
  11. El Toro y las Cabras amigas
  12. El Alacrán
  13. El León y el Conejo
  14. La Zorra y las Uvas
  15. El León y el Mosquito
  16. El Buey, la Cigarra y la Hormiga
  17. Los dos Gallos y el Águila
  18. La Familia Lirón
  19. El Zorro sin cola
  20. La Zorra y el Erizo
  21. El León y los tres Toros
  22. Las Gallinas gordas y las Gallinas flacas
  23. El Burro flautista
  24. El Lobo y el Perro flaco
  25. La Liebre mendiga
  26. Los dos Cangrejos
  27. La Zorra y el Gallo
  28. La Serpiente, la Comadreja y los Ratones
  29. El León, la Vaca, la Cabra y la Oveja
  30. El Asno vestido con piel de León
  31. El buen Rey León
  32. El Jabalí y la Zorra
  33. El Gorrión y la Liebre
  34. El Asno y las Ranas
  35. La Cierva tuerta
  36. La Mona y la Zorra
  37. El Atún y el Delfín
  38. El Lobo orgulloso de su sombra y el León
  39. El Perro y el Cocodrilo
  40. El Lobo y el Cordero en el templo
  41. El Asno salvaje y el Asno doméstico
  42. El Cervatillo curioso
  43. El Lobo y el Carnero
  44. El Águila, la Gata y la Jabalina
  45. La familia Topo y el Lirón
  46. La Serpiente y el Cangrejo
  47. El Cocodrilo mentiroso
  48. El Talento y el Cuervo
  49. El Águila y la Zorra
  50. Los Ratones desobedientes
  51. El León y el Lobo
  52. El Tordo
  53. La Alondra y sus Hijos
  54. El León y la Rana
  55. El León y su Ejército
  56. El Asno, el Gallo y el León
  57. La Comadreja y el Gallo
  58. La Cordoníz
  59. El León y el Delfín
  60. El Ruiseñor desengañado


fabulas de animales con moraleja

No te olvides revisar nuestras listas más buscadas de Fábulas para Niños:



La Pulga y el Hombre

Una vez, un Hombre disfruta de un placentero sueño, hasta que de pronto sintió una picazón por todo su cuerpo.

Muy molesto por dicha incomodidad, buscó por toda su cama para ver qué era lo que le causaba tanta molestia. Tras buscar un buen rato, encontró una Pulga e indignado, él le dijo:

"¿Cómo te atreves a picarme por todo mi cuerpo y privarme de mi merecido descanso insensato bicho?"

La Pulga contestó:

"Perdóneme Señor, no fue mi intención molestarlo. Le pido por favor que me deje vivir ya que por mi pequeño tamaño, no creo que lo pueda molestar mucho."

El Hombre se rió de las ocurrencias de la Pulga, y luego le dijo:

"Lo lamento Pulga, pero no tengo ningún motivo para seguir aguantando tus picaduras, no importa si es grande o pequeño el daño que me causes, tendrás que ser liquidada."

fabula la pulga y el hombre

Moraleja
Todo aquel que le hace daño a otra persona,
debe estar dispuesto a afrontar las consecuencias.

Fábula del Águila y el Escarabajo

Una vez, a punto de ser atrapada una Liebre por un gran Águila, ella pidió ayuda a un Escarabajo que pasaba por allí, para que no sea presa de su cazador.

El noble Escarabajo caminó de forma decidida ante el Águila y le pidió clemencia para que la Liebre no sea su cena, pero a pesar de sus nobles palabras, el Águila ignoró todo lo que dijo y al final se llevó a la pobre Liebre. Muy indignado el Escarabajo por tan cruel comportamiento, decidió observar por meses al Águila para encontrar el mejor momento de castigarla.

Un día, mientras el Águila se marchaba para buscar comida, el Escarabajo llegó a su nido y empujó los Huevos de su enemiga al suelo. Así lo hizo incontables veces, y el Águila ya harta de aquella situación, pidió a Zeus que le diera una solución definitiva.

Zeus decidió proteger los huevos del Águila en su regazo para que estén seguros; pero a pesar de sus cuidados, el Escarabajo lanzó una bola de barro a Zeus y tras levantarse rápidamente para limpiarse por aquella sorpresa, lanzó los huevos hacía el piso.

Desde ese entonces, las Águilas jamás ponen sus huevos cerca de los Escarabajos.


fabula el aguila y el escarabajo

Moraleja
Nunca menosprecies aquello que parece poco importante.

Esopo y los Obreros navales

Cierta vez, tras un arduo día de trabajo, Esopo salió a caminar para despejar su cabeza y estirar sus pies.

En medio de su camino, encontró un Astillero en que él, decidió entrar para poder observarlo más de cerca el trabajo que allí realizaban.

Al verlo tan limpio y con ropas tan virtuosas a Esopo, los Obreros navales se burlaron de él dejando de lado sus trabajos.

A pesar de que sus faltas, eso no ofendía a Esopo, por el contrario éste decidió contarles una historia.

"En un lejano tiempo en que las cosas distanciaban mucho de ser como la conocemos en estos momentos, sólo había agua y caos.

Cansado de estos dos elementos, el gran Zeus pensó en cómo hacer que la tierra pudiera imponerse al caos y el agua; y tras pensar mucho, Zeus dijo a la Tierra que si quería sobresalir, debía beberse el mar tres veces.

Como la tierra estaba harta de estar oculta, le hizo caso a Zeus, así que en su primer sorbo,  hizo aparecer a las montañas. En el segundo sorbo hizo aparecer a las llanuras."

Esopo tras esto dijo:

"En vuestro lugar señores, yo estaría rezando porque no se beba el resto del agua, ya que se quedarían sin oficio."

fabula esopo y los obreros navales

Moraleja
No por ser más fuerte que otros,
tienes más derecho de burlarte de ellos.

El Asno y la Lira

Cierta vez en un caluroso día de primavera, un Asno bajó hacia su prado favorito para disfrutar de la tierna hierba. Cuando ya estaba satisfecho, se dio cuenta de que cerca de su árbol preferido, había un extraño objeto que jamás había visto.

El Asno se acercó con cautela, pero de pronto se dio cuenta que aquello que le estaba provocado miedo, era en realidad la Lira que utilizaba el Pastor para entretenerse mientras las Ovejas permanecían tranquilas en el prado.

Tras perder su miedo, se acercó a la Lira y empezó a rasgar las cuerdas tal como lo hacía el Pastor. De pronto, surgió un sonido melodioso de aquel instrumento que el Asno no pudo evitar decir:

"Que instrumento tan maravilloso. Es una pena que alguien como yo, no esté capacitado para poder hacer con ella las mismas melodías que el pastor hace y deleita. Mejor me alejaré de ella, no vaya a ser que con mi fuerza, la haga pedazos sin darme cuenta."

el asno y la lira fabula

Moraleja
Nunca te des por vencido,por muchas que sean las dificultades.

El Viejo y el Asno

Cierta vez, un Viejo hombre y su Hijo estaban de camino hacia al mercado llevando consigo un Asno para venderlo. Ellos iban caminando para no cansar al Asno ya que, si lo notaban descansado, podría ser mejor recomendado en las ventas de la feria.

En su camino se encontraron con unas Mujeres, y ellas comentaron sobre la "torpeza" de caminar a pie teniendo tan buena Asno para que los lleve. El Viejo Padre escuchó el comentario, así que hizo que su hijo monte el Asno.

Tras una breve caminata. pasaron cerca de un grupo de Ancianos; ellos también los criticaron diciendo que el Niño, que debería estar avergonzado de que vaya montado mientras su viejo padre iba caminando cansándose cada vez más. El Viejo padre escuchando eso, cambió de lugares con su hijo y continuaron su camino.

Mucho más adelante, aparecieron un grupo de Muchachos que al verlos pasar, se molestaron mucho con el viejo padre diciendo que era un abusivo por hacer que el niño vaya caminando mientra él, iba cómodamente sobre el Asno. El buen padre creyó encontrar cómo complacer a quienes lo observaban, así que decidió también subir a su hijo sobre el Asno.

Tras un breve rato, un Hombre pasó a lado de ellos y muy indignado, dijo que eran unos abusivos. Otro Hombre dijo que eran crueles por hacer que ese Asno pequeño y débil los cargue a los dos. El viejo padre se sentía confundido y contrariado; pero pensando detenidamente, tuvo otra idea y era llevar al Asno cargado hacia la feria para que no este cansado o se esfuerce mucho. Así ambos lo hicieron con ayuda de una cuerda y con mucho esfuerzo, continuaron su camino llevando al Asno al hombro.

Mientras ellos continuaron su paso, una multitud de curiosos los seguía bromeando al ver cómo llevaban al Asno. Cuando Padre e Hijo pasaron sobre un puente, el Asno se movió tratando de liberarse de aquella posición incomoda y por susto del alboroto, cayó al agua donde ahí se ahogó.

fabula corta de el viejo y el asno

Moraleja

Si a todos has de agradar,
a nadie podrás contentar.

El Hombre y la Estatua

Cierta vez, un Hombre muy pobre encontró tirada en medio del campo una preciosa Estatua de un Dios. Deseando verla en todo su esplendor, se la llevó a casa para poder limpiarla, de paso creía que aquel Dios lo recompensaría por su buena acción.

Con el pasar de los días, el Hombre estaba perdiendo la paciencia porque no tenía respuesta alguna a su buena acción. Y muchos días después, molesto tomó la Estatua y la arrojó hacia el piso con todas sus fuerzas.

Cuando la Estatua se partió en mil pedazos, dejó a la vista una gran cantidad de monedas de oro. Muy sorprendido, el Hombre recogió todas las monedas mientras se decía:

"Creo que no lo tuviste muy claro de cómo hacer tu trabajo querida Estatua. Cuando te estaba alabando y cuidando, no me ayudaste en nada. Ahora que te he maltratado, no me castigas, sino me premias con esta fortuna."

fabula el hombre y la estatua

Moraleja
Si quieres conseguir algo de alguien ingrato,
no le elogies, ya que con este tipo de personas
tan solo funcionan los castigos.

El Búho y las Aves

Cierta vez, un sabio Búho estaba volando tranquilamente por el bosque hasta que de pronto, vio a un grupo de Aves. Él las reunió y les dijo:

"Si quieren conservar su vidas y mantenerse por mucho tiempo, estén atentas si brotan algunas bellotas, y si las ven, aléjenlas de la tierra para que no puedan crecer. Si estas bellotas lograran crecer, producirían un fruto que tendría un veneno muy dañino para ustedes haciendo que sean capturadas.

Desentierren luego las semillas del lino que el hombre ha sembrado, ya que es una planta que nada bueno presagia.

Por último, les advierto que aquel Hombre que está de pie en un mismo sitio, lanzará unos peligrosos dardos que tienen plumas y que vuelan más rápidos que sus propias plumas."

Las Aves ante tantas advertencias del Búho, no le creyeron y dijeron que estaba loco. Luego decidieron ignorarlo.

Conforme pasaron los días, las advertencias se fueron haciendo realidad. Las Aves muy sorprendidas por el gran conocimiento del Búho, decidieron tomarlo como el ave más sabia de todas. Desde ese entonces, las Aves se valen de cómo el Búho contempla las cosas y a pesar de que él ya no les da consejos, en su soledad él lamenta que no hicieran caso de sus advertencias.

fabula corta el buho y las aves

Moraleja
Jamás rechaces consejos
sin antes analizarlos con calma.
Los consejos de personas sabias
son dignas de ser escuchadas.

El León y su Ejército

Cierta vez estaba el León muy angustiado por los Cazadores que perseguían a los animales, así que decidió reunir un Ejército para poder defenderse de ellos.

El León empezó su búsqueda y encontró al Elefante. Luego de contarle sus planes, le dijo:

"Tú amigo Elefante, serás nuestra defensa ya que eres grande y fuerte. Iras por delante de todos los demás."

Tras esto, ambos continuaron la búsqueda de nuevos miembros y no tardaron en encontrarse con el Lobo, al que el León hizo la misma propuesta. El Elefante sin embargo, preguntó al León:

"¿Pero para qué nos sirve un animal tan pequeño en comparación conmigo?"

El León haciendo caso omiso de las palabras del Elefante, se dirigió al lobo, y le dijo:

"Tú señor Lobo, serás nuestro soldado más feroz."

El Lobo muy halagado, aceptó y luego continuaron los tres en su búsqueda de nuevos miembros.

Un rato después, se encontraron con un Mono chillón, una temerosa Liebre, y un viejo Burro. Cuando el León les propuso que se unan a su Ejército, el Lobo y el Elefante no salían de su asombro por qué necesitaba a tales integrantes, así que le pidieron explicaciones al León.

"Señor León. ¿Para qué queremos a estos debiluchos que no sirven para nada? El Mono lo único que hace mejor es chillar. La Liebre es una gran cobarde que al más mínimo suceso sale corriendo; y aquel Burro está tan incapacitado que no puede ni consigo mismo."

El León sólo hizo oídos sordos y continuó con sus planes del ejército.

Tiempo después, llegó el día de la batalla. El Burro rebuznó muy fuerte para avisar de la proximidad del enemigo. La Liebre corrió veloz llevando mensajes de unos a otros miembros del ejército, y el Mono chillón, distrajo a los Cazadores con sus gritos y su agilidad saltando de un árbol a otro.

Por otro lado, el Elefante apareció amenazando con su trompa al igual que los Lobos con sus grandes colmillos. El León rugía atemorizando a los Cazadores que sin dudarlo mucho, huyeron aterrorizados dejando sus armas para no volver jamás.



el leon y su ejercito fabula

Moraleja
Resulta ser gran verdad
que todos gozamos de alguna cualidad.