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El León enamorado

Amaba un León
 a una joven pastora hermosa,
que pidió por esposa
a su Padre pastor urbanamente.
El Hombre temeroso pero prudente,
le respondió lo siguiente:

"Señor, en mi conciencia deseo
que mi hija logre conveniencia,
pero la pobrecita acostumbrada
a no salir del prado ni de la majada,
entre la mansa oveja y el cordero,
recelaré tal vez que seas fiero.

Sin embargo, consideraría
si lo consientes cortarte las uñas
y limarte tus dientes,
así, mi hija verá que tienes grandezas,
cosas de majestad y no de fiereza."

Así lo hizo el manso León enamorado,
y el hombre logrando dejarlo desarmado,
soltó un gran silbido
y llegaron perros osados
que de esta trágica suerte,
al indefenso León le dieron muerte.


Moraleja

Galán atolondrado,
sin razón ilusionado,
termina desquiciado.

El Amor y la Locura

Habiendo la Locura con el Amor reñido,
lo dejó ciego de un golpe al miserable niño.
Venganza pide al cielo Venus más con qué gritos,
madre y esposa, con esto queda dicho.

Llevó pelea a los Dioses presentando a su hijo:
"¿De qué sirven flechas  y arco a Cupido,
si le falta la vista para asestar sus tiros?
Quítenle las alas y aquel ardiente cirio,
si a su luz ser no pueden sus vuelos dirigidos."

Atendiendo a que el Ciego continúe con su ejercicio
y que la Locura tenga su castigo,
Júpiter presidente de la asamblea, dijo:
"Ordeno a la Locura desde este instante mismo,
que eternamente sea de Amor su lazarillo."

fabula el amor y la locura

Moraleja
Pasión pura o impura,
amor ciego o locura,
con nada se cura.

Los dos Machos

Dos Potros machos, caminaban:
el primero cargado de dinero
con su penacho envanecido,
iba marchando erguido
al son de redondos cascabeles.

El segundo desnudo de fachas,
con pobre utilidad solamente
alargando el pescuezo eternamente.
Seguro de ir en cola en jornada,
cagaba sacos de cebada.

De pronto, salen unos ladrones y al instante,
cogieron de la rienda al arrogante.
Este se defiende, ellos lo maltratan,
luego el dinero le arrebatan,
y huyen tenazmente.

Dice entonces el segundo:
"Si a estos riesgos
exponen en el mundo las riquezas,
no quiero a fe de macho,
dinero, cascabeles ni penacho."

Los dos machos caballos

Moraleja
Riqueza ganada
y bien guardada,
paz asegurada.

Fábula del León y el Ratón (Samaniego)

Estaba un Ratoncito
preso en las garras de un León.
El desdichado
no fue preso por ladrón
de tocino, ni de queso,
sino porque con otros molestaba
al Rey que descansaba.
Pide perdón, llora su insolencia.
Al Rey le gana la clemencia:
"Te perdono" le dice como sentencia.

Poco después,
cazando el León tropieza
con una red oculta en la maleza
y así prisionero se queda.
Resuena la selva rugiendo el fiero,
y el Ratoncito que lo siente
volando llega y roe diligente,
los nudos de tal manera
que al fin, a la fiera libera.

Conviene al poderoso
con los infelices ser piadoso,
pues puede verse necesitado
del auxilio del desdichado.

fabula del leon y el raton

Moraleja
Una bella amistad
hasta la eternidad,
exige verdad.

Los dos Amigos y el Oso

A dos amigos,
se les apareció un Oso.
Uno de ellos muy temeroso
en altas ramas se asegura;
el otro a la aventura,
finge morir rápidamente.

El Oso llega lentamente
mas como se dice y se cuenta,
de muertos él no se alimenta.
Sin herirlo lo husmea y lo toca,
le huele las narices y la boca,
no le siente el aliento
ni el menor movimiento.
Y se fue diciendo sin recelo:
"Muerto como mi abuelo."

Entonces el cobarde
de la amistad hace alarde,
baja ligero del árbol,
llega y abraza al compañero,
aplaude su fortuna
de estar sin lesión alguna
y, al fin le dice:
"Sepas que he notado
que te daba un recado,
¿Qué pudo ser?"
El amigo contestó:
"Te diré lo que ha dicho
el Oso al oído:
'Aléjate de la persona
que en riesgo te abandona'."

los dos amigos y el oso cuento para imprimir

Moraleja
Si solo has de llorar
no te debes desesperar,
tu amigo pronto ha de llegar.

El Asno y el Cerdo

Cierta vez, un Asno envidiaba la suerte de un Cerdo con el cual vivía en la misma Granja. Todos los días observaba al Cerdo y se decía a si mismo:

"Vaya vida la del ese tipo. Todo el día comiendo y comiendo sin preocupación alguna, descansando tranquilamente y durmiendo cuando se le de la gana. En cambio para mi es todo lo contrario. Tengo muy poca comida, descanso muy poco y me obligan a trabajar a palos. Ese Cerdo no hace nada de provecho y come las más ricas verduras y deliciosos maíz. Que injusta es mi vida."

Un día, cuando el Asno regresaba de sus arduas labores, notó que el Cerdo ya no estaba en la Granja. Más tarde ese mismo día mientras comían los Dueños en el Establo, el Asno escuchó lo que decían sobre del desaparecido Cerdo. La gran sorpresa fue, que el Cerdo pasó a ser la cena de los Granjeros.

El Asno muy sorprendido y meditando se dijo:

"Vaya. Yo envidiando la suerte del Cerdo inconscientemente, cuando debería estar agradecido de la mía."

fabula el asno y el cochino


Moraleja
No envidiemos la suerte ajena,
vivamos felices con lo que somos y tenemos.

La Mona y la Zorra

En visita una Mona
con una Zorra estaba cierto día,
y así, ni más ni menos, le decía:
"Por mi fe que tenéis bella persona,
gallardo talle, cara placentera,
airosa en el andar como usted sola;
y a no ser tan deforme vuestra cola,
seríais en los hermosos la primera."

"Escuchad un consejo
que ha de ser a las dos muy importante:
yo os la he de cortar, y lo restante
me lo acomodaré por zagalejo."

"¡De ningún modo!" la Zorra le responde,
"Es cosa para mí menos amarga
barrer el suelo con mi cola larga
que verla por pañal bien sé yo dónde."


Moraleja
Por ingenioso que el necesitado
sea para pedir al avariento,
éste será de superior talento
para negarse a dar lo sobrado.

El Pastor y las Ovejas

Pastando un Joven su ganado,
gritó desde la cima de un collado:
"¡Auxilio que viene el Lobo amigos labradores!"
Éstos al oírlo, abandonando sus labores,
y acuden prontamente,
pero hallan una broma solamente.

Vuelve a llamar el bromista, y temen la desgracia.
Pero por segunda vez, los burla. ¡Que linda gracia!
Pero, ¿qué sucedió la vez tercera?
Que vino en realidad la hambrienta fiera.

El Joven se alborota,
y por más que patea, llora y grita,
no se mueve la gente desengañada,
y así, el Lobo devoró su manada.


Moraleja
Cuantas veces resulta de un engaño,
contra el engañador el mayor daño.

El Jabalí y la Zorra

Sus terribles colmillos aguijoneaba
un Jabalí en el tronco de una encina.
La Zorra, que vecina
del animal cerdoso le miraba,
le dice: "Extraño el verte,
siendo tú en paz señor de la bellota,
cuando ningún contrario de alborota,
que tus armas afiles de esa suerte."

El Jabalí le responde: "Tengo conocido
que en la paz se prepara el buen guerrero,
así como en la calma el marinero,
VALE POR DOS EL PREVENIDO."


fabula el jabalí y la zorra

El León y su Ejército

El León, rey de los bosques, poderoso
quiso armar un ejército famoso.
Juntó a sus animales, al instante
empezó por cargar al Elefante,
un castillo con útiles, y encima
rabiosos Lobos que pusiesen grima.

Al Oso le encargó de los asaltos,
al Mono, con sus gestos y sus saltos,
mandó que al enemigo entretuviese.
A la Zorra, que diese
ingeniosos ardides al intento.

Uno gritó: "La liebre y el jumento,
éste por lento, aquella por miedosa,
de estorbo servirán, no de otra cosa."
"¿De estorbo?" dijo el Rey, "Yo no lo creo:
en la Liebre tendremos un ágil correo
y en el Asno mis tropas tendrán una Corneta."
Así quedó la armada bien completa.

Tu retrato es León, conde prudente,
y si a tu imitación, según deseo,
examinan los Jefes a su gente,
a todos han de dar útil empleo.
¿Por qué no lo han de hacer?
si hay cucaña,
¿cómo no hallar ociosos en España?
fabula el leon y su ejercito

El Pescador y el Pez

Recoge un Pescador su red tendida
y saca un pequeño Pez. "¡Por tu vida!"
- exclama este inocente prisionero -
"¡Dame libertad! sólo eso quiero,
mira, que no te engaño,
porque ahora soy misero. Dentro de un año
sin duda lograrás el gran consuelo,
de pescarme más grande que mi abuelo."

"¡Qué! ¿Te burlas? ¿Te ríes de mi llanto?
Sólo por otro tanto,
a un hermanito mío
un señor pescador lo tiró al río."

"¿Por otro tanto al río? ¡Que tontería!"
- respondió el Pescador, pues sabía
el refrán castellano
"MÁS VALE PÁJARO EN LA MANO..."

Moraleja
A sartén te condeno, que mi panza
no se llena jamás con la esperanza.

fabula corta el pescador y el pez
Fábula: El Pescador y el Pez

Júpiter y la Tortuga

A las bodas de Júpiter estaban
todos los animales invitados;
unos y otros llegaban
a la fiesta nupcial apresurados.

No faltaba a tan grande concurrencia
ni aun la reptil, ni más lejana Oruga,
cuando llega muy tarde y con paciencia,
a paso perezoso, la Tortuga.

Su tardanza reprende el Dios airado,
y ella le respondió sencillamente:
"Si es mi casita mi retiro amado,
¿cómo podré dejarla prontamente?"

Por tal disculpa, Júpiter tonante,
olvidando el indulto de su fiesta,
la ley del Caracol le echó al instante,
que es andar con la casa siempre a cuesta.

fabula júpiter y la tortuga

Gentes prudentes hay que hacen alarde
de que aman su retiro con exceso,
pero a su obligación acuden tarde:
viven como el ratón dentro del queso.

El Gorrión y la Liebre

Un insensato Gorrión así decía
a una Liebre que un Águila oprimía:
"¿No eres muy ligera
que si el Perro te sigue en la carrera
lo acarician y halagan, como al cabo
acerque sus narices a tu rabo?
Pues empieza a correr. ¿Qué te detiene?"

De este modo, el Gorrión la insulta, cuando viene
el diestro Gavilán y la ataca.
El preso chilla, el prendedor lo mata.
y la Liebre exclamó: "¡Bien merecido!
¿Quién te mandó insultar al afligido,
y a meterte de consejero,
no sabiendo mirar por ti primero?"


fabula el gorrión y la liebre

El Labrador y la Providencia

Un Labrador cansado,
en el ardiente calor,
debajo de una roble
reposaba pacífico y tranquilo.

Desde su dulce estancia
miraba agradecido
el bien con que la tierra
premiaba sus penosos ejercicios.

Entre mil producciones,
hijas de su cultivo,
veía calabazas,
melones por los suelos esparcidos.

"¿Por qué la Providencia..."
se decía a sí mismo,
"puso a la ruin bellota
en elevado y preeminente sitio?
¿Cuánto mejor sería
que, trocando el destino,
pendiesen de las ramas
calabazas, melones y pepinos?"

Bien oportunamente,
al tiempo que esto dijo,
cayendo una bellota,
le pegó en las narices de improviso.

"¡Por Dios!" exclamó
el Labrador sencillo --.
"¡Si lo que fue bellota
algún gordo melón hubiera sido,
desde luego pudiera
tomar a buen partido,
en caso semejante,
quedar desnarigado, pero vivo!"



Aquí la providencia
manifestar quiso,
que supo a cada cosa
señalar sabiamente su destino.


A mayor bien del hombre
todo está repartido.
Preso el pez en su concha
y libre por el aire el pajarillo.

El parto de los Montes

Con varios gestos horrorosos,
los montes de crear dieron señales;
consintieron los hombres temerosos
ver nacer los frutos más fatales.

Después que con gritos espantosos
infundieron terror a los mortales,
estos montes, que al mundo estremecieron,
un Ratoncillo fue lo que parieron.

Hay autores que en voces misteriosas,
estilo fanfarrón y campanudo,
nos anuncian ideas portentosas;
pero suele a menudo
ser el gran parto de su pensamiento,
después de tanto ruido, sólo viento.

el parto de los montes

Los Navegantes

Lloraban unos tristes pasajeros
viendo su pobre nave, combatida
de recias olas y de vientos fieros,
ya casi sumergida,
cuando súbitamente
el viento calma, el cielo se serena,
y la afligida gente
convierte en risa la pesada pena.

Mas el piloto estuvo muy sereno
tanto en la tempestad como en la bonanza.
Pues sabe que lo malo y que lo bueno,
está sujeto a súbita mudanza.

fabula los navegantes

El Asno y las Ranas

Muy cargado de leña, un Burro viejo,
triste armazón de huesos y pellejo,
pensativo, melancólico,
caminaba, llevando con trabajo
su débil fuerza la pesada carga.
El paso tardo, la carrera larga,
todo al fin contra el mísero se empeña:
el camino, los años y la leña.

Entra en una laguna el desdichado:
queda profundamente empantanado.
Viéndose de aquel modo,
cubierto de agua y lodo,
trocando lo sufrido en impaciente,
contra el destino dijo neciamente
expresiones ajenas a sus canas.
Mas las vecinas Ranas,
al oír sus lamentos y quejidos,
las unas se tapaban los oídos,
las otras, que prudentes le escuchaban,
reprendíanle así y aconsejaban:

"¡Aprenda el mal Jumento
a tener sufrimiento,
que entre las que habitamos la laguna
ha de encontrar lección muy oportuna!

Por Júpiter estamos condenadas
a vivir sin remedio encenagadas
con agua detenida, lodo espeso,
aquí perpetuamente nos encierra,
sin esperanzas de correr tierra,
y a más de todo eso,
cruzar el anchuroso mar profundo,
ni aun saber lo que pasa por el mundo.

Mas llevamos a bien nuestro destino,
y así nos premia Júpiter divino
repartiendo entre todas cada día
la salud, el sustento y la alegría."

el asno y las ranas

Es de suma importancia
tener en los trabajos tolerancia,
pues la impaciencia en la contraria suerte,
es un mal más amargo, que la muerte.

El Perro y el Cocodrilo

Bebiendo estaba un Perro en el Nilo,
al mismo tiempo corría.
"Bebe quieto." le decía
un astuto Cocodrilo.

Le dijo el Perro prudente:
"Dañoso es beber y andar;
pero, ¿es sano el aguardar
a que me claves el diente?"

Moraleja
¡Oh!, que sabio perro viejo.
Yo venero su sentir,
en esto de no seguir
del enemigo su consejo.

el perro y el cocodrilo
Fábula: El Perro y el Cocodrilo

La Oveja y el Ciervo

Una vez, un celemín de trigo
pidió a la Oveja el Ciervo, y le dijo:
"Si es que usted de mi paga desconfía,
a presentar me obligo
un fiador que desde luego
no dará lugar a tener queja."

"¿Y quién es ése?" preguntó la Oveja.
"Es un Lobo abonado, llano y lego." dijo.
"¿Un Lobo? ¿Así?" Mas hallo un embarazo:
"Si él, no tiene más posesiones que sus dientes,
y tú, los pies para escapar valiente,
¿a quién acudiré cumplido el plazo?"

Moraleja
Antes de dar prestado se examina
quién es el que pide y sus fiadores,
así, será menor sin otra medicina,
la peste de los malos pagadores.

la oveja y el ciervo

La Zorra y el Busto

Dijo la Zorra al Busto,
después de olerlo:
"Tu cabeza es hermosa,
pero está sin seso."

Cómo este, hay muchos
que, aunque parecen hombres,
son sólo bustos.

la zorra y el busto