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10 Fábulas de Iriarte con Moraleja

Si buscas grandes fábulas, aparte de Esopo o Samaniego, encontraremos las fábulas de Iriarte; pero ¿quién fue Tomás de Iriarte?

Tomás de Iriarte fue un escritor español y uno de los fabulistas más importantes del siglo XVIII al igual que  Félix María de Samaniego.  Él se destacó más en los ambientes literarios y sociales. La popularidad de Iriarte se debe a las fábulas literarias donde este autor usó apólogos (enseñanzas) en serie de poemas o versos. Siempre buscó la máxima sencillez y claridad a sus rimas, pero a pesar de no ser tan vivaces como la de Samaniego, logró ser un gran fabulista apreciado por muchos.

Te recomendamos esta fábula: Los Amigos y el Oso

Las fábulas más conocidas en su trabajo se destacan Los Dos Conejos, El Burro flautista, y demás. Por eso hoy te traeremos una breve recopilación de aquellas emblemáticas fábulas de iriarte con moraleja que a muchos encantaron y que hoy en día aun está en auge.


Los Dos Conejos
fabulas de iriarte los dos conejos

Cierta vez en un cálido día de primavera, un Conejo era perseguido a gran velocidad por una pareja de Perros. La persecución era tan rápida que el pequeño Conejo parecía estar flotando sobre el suelo. De pronto, el Conejo pasó por la madriguera de uno de sus buenos amigos que precisamente, éste salió y al verlo correr, preguntó:... Seguir leyendo ►



La Compra del Asno
fabulas de iriarte la compra del asno

Una vez, paso por una Ciudad un Asno adornado con muchos hermosos telares jamas vistos. Entre todos los lujos se podían ver las más hermosas sedas, adornos dorados y un gran sombrero bello, esponjoso y muy suave. Un día, el Dueño de este Asno (que en sí era un Gitano Astuto), vendió el Asno a un Hombre. El Hombre muy orgulloso por su gran adquisición, se encaminó a su hogar, y una vez ahí presentó a sus vecinos su nueva adquisición. Uno de ellos dijo... Seguir leyendo ►



El Burro y la Flauta
fabulas de iriarte el burro y la flauta

Cierta vez, estaba un Burro caminando tranquilamente por un verde prado. Él en su paseo, estaba relajado y también algo aburrido. Se echó, comió algo de pasto y aún aburrido, decidió continuar su camino. Mientras seguía en su paseo admirando el bello paisaje, de pronto encontró una Flauta que posiblemente haya sido dejada por olvido de un Pastor hace mucho. El Burro desconcertado, se acercó lentamente a la Flauta, la olió y cuando estuvo tranquilo, decidió soplarla. Al hacer esto, el aire se coló sobre ella y produjo un suave sonido en.... Seguir leyendo ►



El Gusano de seda y la Araña
fabulas de iriarte el gusano de seda y la arana

Trabajando un Gusano su capullo,
la Araña que tejía a toda prisa,
de esta suerte le habló con falsa risa,
muy propia de su orgullo:
"¿Qué dice de mi tela el señor gusano?,
ésta mañana la empecé temprano,
y ya estará acabada a... Seguir leyendo ►




El Pato y la Serpiente
fabulas de iriarte el pato y la serpiente

A orillas de un estanque
diciéndose orgulloso, estaba un Pato:
"¿A qué animal dio el cielo
los dones que me ha dado?

Soy de agua, tierra y aire:
cuando de andar me canso,
si se me antoja, vuelo;
si se me antoja... Seguir leyendo ►


El Caminante y la Mula
fabulas de iriarte el caminante y la mula

Cierta vez, con la barriga llena de paja y cebada, una Mula que había sido alquilada por un Caminante, empezó a correr por el camino llena de energías. Tan rápido corría ella, que el Hombre apenas podía caminar a su ritmo. Él, feliz por los grandes ánimos del jumento, pensaba en todo lo provechoso que podía hacer con el tiempo libre que iba a ganar debido a su velocidad. Mientras seguía haciendo planes en su mente, la Mula poco a poco iba... Seguir leyendo ►

El Asno y su Amo
fabulas de iriarte el asno y su amo

Hace mucho tiempo, vivía un humilde Asno que siempre recibía de su dueño como alimento, solo Paja seca. Siempre que su Amo se disponía a alimentarlo, le decía al Asno con gran sonrisa:

"Aquí esta la Paja que como siempre tanto te gusta. Con esto estarás muy contento."

Tiempo después y de tantas veces que este Hombre dijo lo mismo al jumento, al Asno decidió armarse de valor, y dirigiéndose a su Amo... Seguir leyendo ►


Las Abejas y los Zánganos

A tratar de un gravísimo negocio
se juntaron los zánganos un día.
Cada cual varios medios discurría
para disimular su inútil ocio;
y, por librarse de tan fea nota
a vista de los otros animales,
aun el más perezoso y más idiota
quería, bien o mal, hacer panales.
Mas como el trabajar les era duro,
y el enjambre inexperto
no estaba muy seguro
de rematar la empresa con acierto,
intentaron salir de aquel apuro
con acudir a una colmena vieja... Seguir leyendo ►


El Oso, la Mona y el Cerdo

Un Oso con que la vida se bailando feliz, la no muy bien aprendida danza ensayaba en dos pies. Queriendo opiniones de su danza, preguntó a una Mona:

"¿Que tal?"

La experta Mona le respondió:

"Muy mal."

"Yo creo..." - respondió el Oso - "Que me haces poco favor. ¡Pues mira! ¿Mi baile no es airoso? ¿No hago el paso con primor?"

El Cerdo que estaba presente, dijo... Seguir leyendo ►



El Guacamayo y el Topo

Mirándose al soslayo
las alas y la cola un Guacamayo,
presumido de su belleza dijo: "Por vida mía
que aun el Topo, con todo que es un ciego,
negar que soy hermoso no podría…"

Le oyó el Topo y dijo: "No lo niego,
pero otros guacamayos por ventura
no te concederán aquella hermosura."

El prospero... Seguir leyendo ►

Las Abejas y los Zánganos

A tratar de un gravísimo negocio
se juntaron los Zánganos un día.
Cada cual varios medios corría
para disimular su inútil ocio;
y, por librarse de tan fea nota
a vista de los otros animales,
aun el más perezoso y más idiota
quería, bien o mal, hacer panales.

Mas como el trabajar les era duro,
y el enjambre inexperto
no estaba muy seguro
de rematar la empresa con acierto,
intentaron salir de aquel apuro
con acudir a una colmena vieja,
y sacar el cadáver de una Abeja
muy hábil en su tiempo y laboriosa;
hacerla, con la grandeza más honrosa,
unas grandes honras funerales,
y susurrar elogios inmortales
de lo ingeniosa que era
en labrar dulce miel y blanda cera.

Con esto se alababan tan ufanos,
que una Abeja les dijo por despique:
"¿No trabajan más que eso? Pues hermanos,
jamás equivaldrá vuestro zumbido
a una gota de miel que yo fabrique."

¡Cuántos pasar por sabios han querido
con citar a los muertos que lo han sido!
¡Y qué pomposamente que los citan!
Mas pregunto yo ahora: ¿los imitan?

las abejas y los zanganos fabula de iriarte

Los Dos Conejos (Fábulas de Iriarte)

Cierta vez en un cálido día de primavera, un Conejo era perseguido a gran velocidad por una pareja de Perros. La persecución era tan rápida que el pequeño Conejo parecía estar flotando sobre el suelo.

De pronto, el Conejo pasó por la madriguera de uno de sus buenos amigos que precisamente, éste salió y al verlo correr, preguntó:

"Hola, amigo mío. ¿A dónde a va con tan veloz carrera?"

"Mire... Mire bien al horizonte...." - Dijo el Conejo perseguido deteniéndose y jadeando por la falta de aire - "Si observa bien... Verá a dos feroces Galgos que... Me vienen persiguiendo..."

"Tiene razón amigo... A lo lejos veo dos Perros…pero no son Galgos como dice, sino Podencos." - Respondió el Conejo amigo.

"No, está equivocado amigo. Como muy bien me enseñaron mis abuelos, aquellos Perros que me persiguen no son otra cosa que dos enormes Galgos." - Contestó nuevamente el Conejo perseguido.

Los Dos Conejos (Fábulas de Iriarte)

"No mi buen. Lo lamento por ti, pero mis abuelos me enseñaros que aquellos Perros que se aproximan hacía aquí, son dos Podencos y es obviamente Podencos." - Replicó el amigo Conejo.

Ambos Conejos así continuaron discutiendo sobre quién tenía la razón sin darse cuenta que los Perros ya habían llegado a lado de ellos y en un abrir y cerrar de ojos, los dos Perros los capturaron a ambos.

Moraleja
Jamás dejes que pequeñas cuestiones te distraigande lo que es realmente importante.

El Burro y la Flauta

Cierta vez, estaba un Burro caminando tranquilamente por un verde prado. Él en su paseo, estaba relajado y también algo aburrido. Se echó, comió algo de pasto y aún aburrido, decidió continuar su camino.

Mientras seguía en su paseo admirando el bello paisaje, de pronto encontró una Flauta que posiblemente haya sido dejada por olvido de un Pastor hace mucho. El Burro desconcertado, se acercó lentamente a la Flauta, la olió y cuando estuvo tranquilo, decidió soplarla. Al hacer esto, el aire se coló sobre ella y produjo un suave sonido encantador.


"Cielos. Que lindo sonido. Creo que soy un buen músico y nací para esto." - Dijo el Burro maravillado al oír tan cómodo sonido.

Luego, ya feliz por lo que escuchó, el Burro se alejó de la Flauta y la dejó en el camino donde la había encontrado sin siquiera en analizar, lo que en verdad había pasado.

El Burro y la Flauta

Moraleja
Si vivimos sin el conocimiento necesario para comprender las cosas que nos suceden, nos puede llevar a la ignorancia.