La Gata y los Ratones

Una vez, en una casa abandonada, se acercó una colonia ratonil, y encontrándola cómoda, decidieron establecerse en ella.

Estos visitantes felices por el nuevo hogar y la generosa comida, no se percataron de la presencia de una Gata, que sin pensarlo dos veces, fue engullendo de inmediato, a los nuevos huéspedes uno tras uno. Los pocos Ratones que se salvaron, se ocultaron en sus escondites temiendo que esta voraz enemiga los atrape.

La Gata al ver que no los podía atrapar, ideó una manera para poder atraparlos. Así que se subió a un madero elevado, y colgándose de este, fingió estar muerta.

Los Ratones al verla en aquella postura "ridícula", le dijeron:

"¡Oiga señora Gata! ¡aunque fuese usted un saco, igual no nos acercaríamos!"


Moraleja
Quien ha sufrido un revés,
que no lo sufra por segunda vez.

 

 

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