El Lobo y el Caballo

Cierto día, un Lobo paseaba por un sembrado de cebada, pero como no era comida de su gusto, la dejó y siguió su camino. Más adelante, encontró a un Caballo; pensó un momento, y luego se acercó a este para decirle:

"Amigo Caballo, he encontrado una gran cantidad de cebada, pero no me la comí, porque creo que será un gran festín para usted. Ademas, me encantaría oír el ruido de vuestros dientes al masticarla."

El Caballo sorprendido de inmediato le dijo:

"Señor Lobo, si los Lobos comieran cebada, no hubiera preferido complacer sus oídos, sino a vuestro estómago."

Moraleja
Todo malvado que parezca actuar como bueno, no se le debe creer. 


 

 

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